La
salud mental o emocional está relacionada con los sentimientos, pensamientos y actuaciones de nuestro día a día.
Una buena salud mental implica un estado de bienestar psicológico en el que el individuo se siente bien, puede desarrollar sus capacidades, afrontar las situaciones cotidianas sin esfuerzo y trabajar de forma eficiente.
De lo contrario, una persona que padece de un trastorno mental, presenta problemas a la hora de relacionarse, controlarse e incluso realizar cualquier mínimo esfuerzo.
¿Qué factores influyen en la salud mental?
Factores de la persona: Sus características psicológicas, su estilo de vida y la predisposición genética.
Factores relativos a sus lazos familiares cercanos: La familia, los amigos e incluso la gente que les rodea influyen.
Factores de la propia sociedad: La cultura, la política, el trabajo, la sanidad, etcétera.
Por otro lado, consumir de forma irresponsable sustancias estupefacientes o relacionarse con personas con problemas de salud mental son algunos factores de riesgo que pueden afectar más a unas personas que a otras, al igual que los anteriores.
Es importante tener en cuenta que no hay una receta única, ya que, como hemos dicho, cada persona tiene su propia situación personal, más o menos grave. No obstante, hay un determinado número de acciones que son aplicables a la mayoría de las personas de todas las edades, y sirven para cuidar y mejorar la salud mental.
En términos generales, podemos considerar una buena receta la de intentar aumentar el tiempo dedicado a acciones que sabemos que mejoran nuestro bienestar, así como reducir la realización de acciones que nos perjudican. Además, es recomendable iniciar alguna actividad nueva que nos motive y nos haga “cambiar de aire”.
Qué es la salud mental