Desde hace mucho tiempo, tenemos a nuestra disposición muchísimas propuestas alimenticias que prometen perder peso sin cambiar de hábitos, tanto en la red como en televisión, libros… en nuestro día a día. A continuación os desvelamos las más populares y sus fallos más comunes:

Dietas disociadas: Generalmente, combinan proteínas e hidratos de carbono en las mismas comidas sin llegar a limitar la cantidad de grasa. El resultado no es otro que colesterol, grasa a raudales y un montón de desajustes nutricionales.

Dietas restrictivas: estas son las que proponen comer menos para adelgazar contando las calorías de todo lo que comemos. En estas el cuerpo pasa por ayunos de varias horas, que vienen sucedidos de lógicos ataques de hambre que favorecen el abandono de la dieta y el temido efecto a yoyó que nos hace en ganar más de lo que hemos perdido.

Dietas milagro: se basan en absurdas propuestas que nos invitan a poner en grave riesgo la salud. Una de ellas es la Dieta Dukan, que abusa del Salvado de Avena que, si bien en según qué casos puede ser recetado como laxante, puede provocar numerosos problemas de salud.