El hecho de tener una escápula alada consiste en contar con una condición en la cual la escápula sobresale de la espalda. Una mala posición escapular lleva a una mala estabilidad, y a su vez, a un mal funcionamiento de las articulaciones del hombro. Por esta razón es importante prevenirla durante la infancia, que es cuando solemos adoptar peores posturas.

La escápula alada (también conocida como omóplato alado) se produce en personas con desviación en el omóplato, que en muchos casos puede ser corregida evitando determinadas cosas como; coger siempre peso con el mismo brazo, tener una mala posición estando erguido o sentado…

Se puede adquirir tras un accidente de tráfico donde nuestro cuello se sorprende con una tracción momentánea, también por llevar los malos hábitos citados en el párrafo anterior o presentar un acortamiento muscular en el deltoides o en el trapecio.

La escápula alada se diagnostica colocando al paciente frente a la pared, con sus manos sobre la misma. No obstante, también pueden necesitarse algunas pruebas complementarias a esta, así como un estudio radiólogo que descarte otra enfermedad ósea que pudiera haberla desencadenado.