La distrofia muscular se encuentra dentro de una categoría de enfermedades que fue bautizada como enfermedades raras. Se trata de un trastorno genético que debilita los músculos y les hace perder fuerza, provocando dificultades de movimiento a quien la padece.

Origen genético

Dicho de forma sencilla, los genes de las personas con distrofia muscular tienen información incorrecta o carecen de la información adecuada para fabricar las proteínas necesarias para tener los músculos sanos.

Como consecuencia pueden ir perdiendo la capacidad de movimiento para realizar gestos tan cotidianos como caminar, vestirse, comer o sentarse.

Muchas veces aparece en la infancia o la pubertad, pero también hay personas que manifiestan los primeros síntomas de la enfermedad cuando han entrado en la edad adulta.

Diferentes tipos

Es importante destacar que los síntomas la esperanza de vida dependen del tipo de distrofia. Existen nueve tipos distintos que se diferencian básicamente por los músculos a los que afecta, la edad de aparición y su progresión.

La distrofia muscular (DM) de Duchenne es la más frecuente y también una de las más serias. Por otro lado, ciertas distrofias musculares aparecen en la edad adulta, como es el caso de la Distal. Esta variedad progresa lentamente y no suele provocar incapacidad total.

Distrofia muscular: Síntomas

Hoy por hoy no hay cura, pero la fisioterapia y los fármacos ayudan ha retrasar su avance y mejorar la calidad de vida de la persona que la padece. Para ello, es preciso detectarla en su estado inicial. Acude al médico ante los siguientes síntomas:

  • Caídas frecuentes sin una causa justificada.
  • Dificultad para relajar los músculos y tragar alimentos.
  • Debilidad en las manos, los antebrazos y la parte baja de las piernas.